Dos miradas bastaron.
Siempre me había cuestionado el porqué a mí, la verdad no lo entendía. Desde muy niña sufrí
golpes y malos tratos hacia mi persona por parte de mis padres y de mi hermana
la mayor, golpes que me llevaron a salir
de casa a muy temprana edad sin pensar lo que sucedería ; el querer formar mi
propia familia a muy temprana edad me llevo a cometer el segundo error que me costaría en muchas de la ocasiones
estar el borde de perder la vida,
simplemente me arme de valor y le dije adiós a la persona que por tantos años
me dañado el alma , mi cuerpo y hasta el auto estima, en ese momento lo único
que me daba valor y fuerzas de salir adelante eran mis pequeños.
Durante el primer año viví con temor, mismo que tuve que ir superando sola,
aunque, he de reconocer que como persona me hizo más fuerte y segura de mi ,
jurando y perjurando no volver a amar, es así como comienza mi historia de amor.
El primero día 1 de noviembre de 1994 siendo las 7:45 del la mañana me trasladaba de mi casa al trabajo, dicho
empleo se encontraba ubicado en la Av. Fray Servando Teresa de Mier y eje tres,
todos los días era mi trayecto de rutina, tenia bien medidos mis tiempos y mis
movimientos como un reloj sincronizado hasta que ese día……el conductor del
microbús me dice:
-Señorita hasta aquí llego
-Pero cómo
-sí, nos acaban de cerrar la avenida
-Lentamente desciendo los escalones del transporte con temor de no caerme
por portar tremendo zapatos y me digo a mi misma:
-solo eso me faltaba, pero no eso no era lo único de pronto yo parada en el
camellón pensando cómo hacer para poder llegar a mi empleo pasa un
transportista a toda velocidad y me deja no mojada, empapada.
Sin más que hacer cruzo la Avenida y comienzo a caminar por la Calle de Fray Servando que se encontraba
cerrada desde la Delegación Venustiano Carranza y todo Eje tres , bueno ya con
los ánimos por el suelo me hago a la idea de lo que tengo y caminar , pues no
hay otra opción, de pronto pasa junto a mí un corcel blanco que relincha una y
otra vez y me incita a voltear, era ese
príncipe azul que me llevaría a buen puerto , de verdad no lo pensé me subí en
su corcel , el tiempo fue corto su mirada y la mía bastaron un par de minutos
para saber que éramos el uno para el otro y así termina una historia, una
historia de vida donde una mujer común y corriente piensa que en esta vida
siempre hay por qué y por quien vivir.
Atte. Eloisa Ramírez Cazares
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